El camino del Consejo Social: aprender, organizar, desafiar

• Por Farm. Inés Iglesias, Directora General del Consejo Social y Porsecretaria de Extensión de la UNLP.

Foto Editorial Concejo

Una mirada del Consejo Social* como un espacio de articulación de la agenda social y la Universidad a través de la Integralidad, interdisciplinalidad e interactoralidad.

La Extensión Universitaria tuvo diferentes características en los diversos momentos históricos pero, si bien existían experiencias aisladas desde la vuelta de la democracia, tal como la conocemos actualmente tomó cuerpo y se desplegó a partir de la decisión de amplios sectores de la comunidad universitaria de aportar a la grave situación que vivían miles de personas en nuestra región durante la crisis económica, social y política originada en las experiencias neoliberales de los gobiernos de la década del 90 y que eclosionó a finales de 2001.

En ese momento, docentes, nodocentes y estudiantes se dispusieron a ver cómo, desde las diferentes disciplinas, con las herramientas que contaban, aportar a la crítica situación en relación al acceso a la alimentación, a la salud, a la educación pública, entre muchos otros temas. Esa explosión de voluntad y solidaridad, empezó a dar forma a la extensión como herramienta para poner los conocimientos, el trabajo y la militancia de los universitarios y las universitarias al servicio de los sectores más vulnerables, y de la generación de proyectos vinculados al desarrollo productivo regional con inclusión social.

En ese camino, lo primero que surgió fue la necesidad de la interdisciplina. La agenda social, que atravesaba el trabajo en comedores, espacios de apoyo escolar, centros de salud, escuelas, era mucho más grande que los conocimientos específicos que cada grupo traía, y comenzó a surgir la necesidad de contar con otros conocimientos, que se buscaban artesanalmente, intentando contactar con otras disciplinas. A lo largo de los años, esto se fue formalizando, los contactos fueron de carácter institucional, y la presencia de diversas disciplinas y su articulación efectiva en los planes de trabajo de los proyectos se volvió una condición especialmente valorada en la evaluación de los mismos.

En el mismo camino, más adelante, comenzó a quedar en evidencia que muchos intentos, muchas buenas ideas, no se lograban concretar, y que la respuesta a ese problema estaba en las y los referentes de los diferentes territorios, que conocían a sus comunidades y sus recorridos previos, y podían aportar miradas e información central para viabilizar las propuestas de trabajo.

También comenzó a repetirse el reclamo, por parte de los y las referentes, en relación a que muchas veces percibían que sus comunidades y sus problemáticas se constituían en meros “objetos de estudio” de los universitarios y las universitarias, y eso fue también motivo de análisis y revisión de ciertas prácticas muy arraigadas en nuestros claustros.

Ahí comenzó la incorporación de los actores comunitarios a la planificación de los proyectos, y la Universidad comenzó a transitar el camino de la interactoralidad.

Los años en que estos procesos transcurrieron fueron muy ricos en recorridos y aprendizajes. Primero se generaron experiencias que aportaron a salir de la crisis profunda, y luego se comenzó a articular con las políticas públicas del Estado nacional que avanzaban en el mismo sentido, y también con las que surgían del Estado provincial y los gobiernos locales.

Con este marco se llegó a la reforma del Estatuto de nuestra Universidad en el año 2008. Fueron muchos los debates y propuestas de transformación. Se avanzó en expresar el concepto de Extensión Universitaria construido en esos años en el articulado, y en comenzar a expresar su valor transformador a lo largo del mismo. También, en dar lugar a algunas herramientas para su desarrollo, que todavía estamos construyendo.

Si bien desde la Asociación de Docentes de la Universidad de La Plata (ADULP), y un grupo de consejeros y consejeras, se planteó el debate de la incorporación de un Consejo Social, los temas pendientes eran muchos, y profundamente sentidos por la comunidad universitaria (incorporación de los nodocentes al cogobierno, ingreso irrestricto, entre muchos otros), lo cual hizo que el tema no avanzara en esa Asamblea Universitaria.

Sin embargo, a partir de esa instancia, al año siguiente la Secretaría de Extensión tomó la iniciativa, convocó a diferentes actores de la Universidad para su construcción, y a partir de allí generó un trabajo que culminó con la creación del Consejo Social por parte del Consejo Superior de la UNLP en septiembre de 2010.

Este Consejo, que reúne representantes provinciales, de los municipios de la región, de organismos de ciencia y tecnología, de sindicatos y organizaciones sociales, y convoca a actores de las diferentes facultades y colegios se constituyó rápidamente, junto con los Centros Comunitarios de Extensión, en un espacio de cogestión de la Universidad con la Comunidad de la Región.

En este proceso, y en el camino de institucionalizar la interactoralidad, la Universidad se ha ido transformando al calor de las demandas de la comunidad, y ha desarrollado nuevas herramientas, nuevos proyectos y nuevas áreas para atenderlas.

Esto nos pone permanentemente ante nuevos desafíos. Fundamentalmente porque a medida que avanzamos en las agendas que la realidad social nos propone, vemos que las respuestas que se requieren no surgen de una disciplina, o de un área, sino que necesitan de la Universidad en su conjunto, y eso nos plantea el siguiente paso, el de la integralidad.

Entonces, el gran desafío en esta etapa es repensarnos, a partir de los saberes acumulados a lo largo de estos años en la Extensión, y del diálogo con los actores e instituciones que nos sitúan y ordenan nuestra agenda en función del desarrollo y la mejora de la calidad de vida de la población.

 


*La posibilidad de que las Universidades cuenten con Consejos Sociales y/o consejeros por la comunidad, en sus espacios de cogobierno, se estableció en el artículo 56 de la Ley N° 24.521, de Educación Superior.

En aquellos casos en que las Universidades adecuaron el texto de sus estatutos a la LES, o fueron creadas posteriormente a su sanción, los Consejos Sociales estuvieron contemplados en el Estatuto, y esto determinó sus características y el rol que fueron tomando en cada Universidad.

En el caso de la UNLP, el camino fue diferente, ya que el Consejo nació del fuerte proceso de vinculación con la comunidad de la región a partir de la grave crisis social y económica de 2001/2002.

 

Actualizado el: 2019-08-29