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¿Qué están tramando?
“¿Qué están tramando?” es un proyecto de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales dirigido por la abogada Carola Bianco. En esta oportunidad nos comunicamos con Manuela Garcia Larocca y Lisandro Amado, quienes en representación del equipo de trabajo comparten con la Revista Extensionistas el camino trazado junto a esta propuesta.
que estan tramando

Nos cuentan que este proyecto surgió luego de un año y medio de trabajo  con niños, niñas y adolescentes en situación de calle, en el seno de una organización de DDHH, denominada APDN (Asamblea Permanente por los Derechos de la Niñez), entre cuyas actividades se realizaba una olla popular nocturna, todos los martes en la Plaza San Martín de la ciudad de La Plata. En dicho contexto se llevaban a cabo talleres, tales como murga, artes plásticas, y un taller para conformar una banda musical.

Por su parte, el programa de derecho denominado "Niñez, DDHH y Políticas Públicas" perteneciente a la Secretaria de Extensión de la FCJYS-UNLP, dirigido por Carola Bianco, y conformado por un equipo de trabajo cuyos miembros pertenecen a diversas facultades de la UNLP (Trabajo Social, Humanidades y Ciencias Jurídicas y Sociales), participaba directamente del espacio de la olla, asesorando y exigiendo activamente políticas públicas integrales para los niños y niñas en situación de calle.  Desde este programa a su vez se realiza la formación de profesionales, y trabajadores de niñez y adolescencia así como cuenta con un consultorio jurídico gratuito e interdisciplinario que trabaja de manera mancomunada junto a los colegios de la UNLP en la promoción y restitución de los derechos humanos de niños y niñas.

Tanto el programa mencionado como el proyecto de extensión "¿Qué están tramando?" surgieron como consecuencia del trabajo de la APDN con niños y niñas en situación de calle en la ciudad de La Plata.

Su articulación desde un comienzo se asentó en los problemas compartidos fundamentalmente en las dificultades para el acceso a sus ddhh por parte de estos niñxs y sus familias, así como por la necesidad de generar espacios institucionales que a partir del trabajo con estos niños y niñas, construyan un conocimiento que ponga en tensión y permita repensar las verdades sobre las que se asientan las prácticas represivas y criminalizadoras de estos niños y sus familias.

Ambos espacios pertenecen al área de extensión pues apuestan a la idea de construcción de conocimiento colectivo, dialógico y a partir de la intervención con los propios actores sociales a los que dirige su actividad.

Los entrevistados expresan que desde el espacio de la olla popular se profundizaron los problemas a partir de la presencia policial en el lugar que venía a requisar a los chicos constantemente, a partir de allí y ante diversos inconvenientes para continuar la actividad se planteo la posibilidad de presentar el trabajo en el formato de proyecto de extensión universitario.

Manuela Garcia Larocca y Lisandro Amado comentan que "El decidir presentarse como proyecto de extensión, significó una instancia muy rica porque les permitió repensar la práctica.  El hecho de escribir acerca de ella no fue solo una cuestión formal sino que les permitió hacer explícitos los objetivos a los que apuntaban y la manera en la que debían trabajar. A partir de escribir y ser avalados como proyecto de extensión, su forma de trabajo empezó a ser más ordenada. Además, pudieron convocar gente con formación idónea a las actividades que se proponían realizar, tales como alumnos de cine y de comunicación social".

El proyecto que ya cuenta con una trayectoria de cinco años fue re definiendo sus objetivos en pos de adaptarse a las demandas del contexto. Comenzaron con un taller de experimentación musical, con el objetivo de que los chicos tuvieran su propia banda, así como con un taller de fotografía, y un taller para realizar una revista con contenido callejero. Luego fueron delineando un poco más los ejes del trabajo dándole más importancia a lo productivo. Esta orientación surgió en principio al darse cuenta de que la producción de recursos económicos es un eje vertebrador en la vida de los chicos, y condiciona cualquier actividad que se desee realizar con ellos. Pero también decidieron esto entendiendo a la participación en un proyecto pedagógico productivo como la herramienta fundamental para, a la vez, trabajar en la construcción de alternativas de vida individuales, generar organización colectiva, y promover la participación protagónica de los niños y jóvenes en los espacios de decisión y proyección. Es por ello que conformaron un espacio  productivo de pizzas caseras: "La Pizzicleta Ollera".

De la propuesta participan 15 personas entre estudiantes y graduados de: Comunicación Social, historia, sociología, magisterio, psicología y trabajo social. Es aquí donde se puede apreciar la interdisciplinariedad del proyecto donde cada uno aporta desde sus conocimientos un punto de vista diferente e enriquecedor. A la vez, cuentan con la articulación con el Programa de Niñez, Derechos Humanos y Políticas Públicas de la Facultad de Derecho.

Los principales retos son de origen económico, debido a las dificultades que conlleva sostener un proyecto productivo que sea rentable. Por otro lado, pero no por eso menos importante están las controversias que representa el trabajo con los chicos ya que existen en sus vidas complejos problemas familiares, económicos, territoriales y sociales. Muchos jóvenes son hostigados por las fuerzas policiales, son usados como mano de obra delictiva, sufren violencia en sus barrios o en sus hogares, y/o mantienen consumos problemáticos. En relación a esta problemática nos comentan: "el trabajo de contención debe ser muy fuerte, y abordar una multitud de factores. El trabajo territorial se caracterizó por la constante aparición de situaciones de desborde, y una gran dificultad para poder encontrar los límites de la intervención, frente a problemáticas que no pueden abordarse de manera aislada, ya que cada vez que se intenta abordar una, se debe atender a otra, encadenada a la primera. Lo que está por detrás de todo esto es la falta de políticas para que estos pibes puedan salir adelante de una manera digna, a través de educación, salud, trabajo y vivienda".

En relación a los objetivos a corto, mediano y largo plazo nos cuentan que  a corto plazo es abordar la situación de niños y jóvenes e integrarse con ellos en un colectivo mediante prácticas de construcción conjunta. En el mediano plazo,  el objetivo es generar proyectos pedagógicos y productivos transformadores de las relaciones que mantienen a los jóvenes en las situaciones en las que se encuentran. A largo plazo, el objetivo es generar alternativas de vida que apuesten a la organización colectiva, y propuestas políticas que apunten al ejercicio pleno de los derechos de la niñez y la juventud.

Finalmente, nos comparten su visión sobre la extensión universitaria: "es una herramienta para reforzar a organizaciones comunitarias como la nuestra, de alguna forma disputar las orientaciones de la política de estado, y generar conocimiento teórico en relación a las experiencias concretas. Pero no debe creerse que por sí sola vaya a traer la solución a las complejas problemáticas sociales propias de la sociedad capitalista y patriarcal en la que vivimos. Es una herramienta que debe usarse dentro de un arraigo territorial concreto, con perspectivas políticas consensuadas (esto no implica necesariamente una adscripción a un partido o movimiento político), con un sustento material que permita superar el voluntarismo y los llamados a la solidaridad, y con objetivos de generar autonomía y autogestión en los espacios comunitarios de los que forman parte".

 

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